19.9.05
Escrito el 19.9.05 por Pequeño Gran Hombre
16.6.05
Va todo tan deprisa, y nos queda tan poco tiempo...
Escrito el 16.6.05 por Pequeño Gran Hombre
2.6.05
Aplástalos.
Como gusanos, como larvas inútiles, sucias, pequeñas.
Aplástalos, acaba con ellos,
no dejes que sus gritos hagan temblar el pulso de tu respuesta.
Regocíjate en tu ira, destruye más allá de lo necesario.
Propásate, llega más lejos, allí donde el perdón no es suficiente.
Reina sobre todas las cosas construyendo tu propio mundo,
levanta la dictadura de tus deseos,
en la soledad de tu voluntad encontrarás la calma y el sosiego.
La respiración tranquila, por fin.
Desnúdate luego,
desciende de tus alzas, baja la cabeza y mézclate una vez más
en la maraña de insectos que se mueven poco a poco
con sonidos líquidos ralentizados.
Y muy despacio, siéntete pequeño una vez más durante otra eternidad completa,
destronado rey violento.
Escrito el 2.6.05 por Pequeño Gran Hombre
1.6.05
Llega junio, periodo estival, y con él acaban las clases (no me puedo creer que hasta dentro de cinco meses no tenga que volver a ese antro infecto, ese cubil de ancianos podridos y rencores intermitentes y periódicos).
Después de un viernes de Festimad al que yo también sobreviví, pese a los nueve euros y medio que me cobraron por dos putos perritos calientes, en el que flipé con los vikingos Mastodon y me hice fotos con Greg, el cantante de Dillinger Escape Plan, que resultó ser un peluche amabilísimo después de verle destrozar un escenario y arrasar con todo lo que encontraba a su paso en su concierto, vino Valencia, un día muy feo y muy negro y muy de nervios que terminó con un concierto de esos sublimes, en el que te la suda todo tanto que tocas como dios, con el control absoluto de todo. Al día siguiente, nos dimos un baño perfecto en temperatura, duración y compañía (quizá no en lugar, Sagunto es un sitio horrible en el que hay pintadas en las paredes que ponen "David Bowie mary-con") y un final de fiesta con un arroz a banda de cagarse la perra. Qué bueno por dios, afloró allí mi ascendencia valenciana, de los coyons y la traca.
De vuelta, yo pensaba que junio iba a ser un mes tranquilo, y ahora empieza a alargarse peligrosamente la lista de cosas que tengo en un .txt en mi escritorio. El trío Big Ben vuelve a la carga, cruzaré España tocando a Bisbal, pasodobles, Coyote Dax y mi preferida, Malena Gracia. Sí, yo también soy un puto, un chapero de la corchea, pero lo digo con el mentón alzado, con mi orgullo y los futuros viajes que me hago a costa del mainstream pasado por el casiotone.
Y hoy ha llegado la noticia: en septiembre tocaré con los muchachos en el mismo festival al que fui con los jipis el año pasado, en Carolina del Norte. El día del concierto, a la sazón, es el del cumple de Loc, quien además de dar nombre a este post dice algo al respecto aquí. Para entrar, dos bandas que ya estaban en cartel se tenían que caer, así como sus dos respectivas bandas suplentes. Pues ha sucedido. Ahora estoy más atacado que nunca, feliz, pensando en montarnos la gira por EEUU... Carolina, Baltimore, igual Washington... y cómo no Nueva York, la ciudad en la que algún día viviré, la gran manzana además que sí, qué ganas, redios...
Eso sí, necesito dinero ya. Mucho, pronto, que no se gaste, que se multiplique por sí mismo como los panes y los peces (¿cuántos picos y patas son?).
A ver cómo lo hacemos.
Hum...
Escrito el 1.6.05 por Pequeño Gran Hombre
27.5.05

Fue cortesía, cómo no, de Loc. Le gusta el grindcore y el metal bizarro. Lleva chalequito. Tiene trompa. Es un señor. Con él comparto mis puestas de sol. Se llama oso hormiguero.
Escrito el 27.5.05 por Pequeño Gran Hombre
La flor que ando buscando
Gracias Nataniel por recordarme que hace mucho que no escribo, ha servido de aliciente para hacerlo ahora. Lo que más me ha gustado ha sido lo de ufa.
El otro día ví en el metro un niño que me recordó muchísimo a mí cuando era pequeño. Iba agarrado de su padre y se sentó enfrente de mí. Callado, observándolo todo muy, muy serio, sin molestar, hacer ningún ruido o llamar la atención. Yo era exactamente así, con los ojos muy brillantes, siempre atento para no perderme nada, serio, un señor pequeño, el niño más bueno. Siempre he sido una persona esponja, véase una constante recepción de estímulos, un receptáculo eficaz, siempre alerta en espera de la nueva información. Ojalá me pagaran por escuchar. Eso, claro, supone una virtud pero conlleva sus grandes inconvenientes, uno de los peores, que soy una persona que prefiere escuchar antes de hablar. Ocurre lo mismo con la escritura, siempre me cuesta lo indecible sentarme y escribir. También va por épocas, claro, y supongo es ésta es una mala para la parafernalia blogística, por lo menos en mi caso.
En uno de los míticos vídeos familiares de mi hogar salgo con unos cuatro años en el jardín del chalé donde veraneábamos dando vueltas mirando al suelo, muy muy serio como siempre. Mi padre, con la cámara, me preguntaba varias veces que qué estaba buscando. Yo no contestaba, ni siquiera le miraba y seguía examinándo el césped absolutamente concentrado. Un par de minutos después recogí una flor del suelo y se la ofrecí a mi padre tras la cámara, con una pequeña sonrisa en mi cara y unos enormes ojos negros.
Igual por eso no escribo, porque necesito encontrar la flor que ando buscando.
PD: esta noche prometimos Kun, Loc y yo escribir "enfruscado"... o "enfrusado"... ¿cómo era?
Escrito el 27.5.05 por Pequeño Gran Hombre
10.5.05
Lo mejor para no pasar calor en la cabeza es cortarse el pelo.
Tenía un montón más de cosas sobre las que escribir pero ya no me acuerdo.
Escrito el 10.5.05 por Pequeño Gran Hombre
4.5.05
Bien, bien... continúa la primavera, mantengo la respiración, todavía no soy despojo histamínico. No del todo.
Pasan los días y me acercan a nuevos viajes, nuevos conciertos, otro verano, una vez más esa sensación, el calor bajo el pelo, en la cabeza, los ojos entrecerrados, las noches más cortas haciendose interminables. El olor de la calle entrando en el cuarto. La libre elección sobre el tiempo, la personal, la verdadera, durante unos meses al menos. Cuento los días hasta terminar el curso (unos 26, aprox.), porque será el primer paso para empezar el siguiente, que será el primer paso para terminarlo y acabar así con mi deuda académica hace tantos años contraída. Cómo pasa el tiempo, y me da igual repetir algo que dice el 95% de la población anciana, porque tienen toda la razón. Los viejos son supersabios.
Quiero terminar el disco, quiero terminar el disco, quiero terminar el disco.
Lástima no poder dominar la voluntad de las personas.
Mientras, ensayo, conduzco, ordeno cedéses con mi secretaria tia buena (qué maravilla, qué ganas de escucharlos todos una vez más, uno por uno, morderlos, aprenderlos de memoria, son tantos y a la vez tan pocos, criaturillas...), y me permito el lujo de ser Gordon Freeman un rato al día para liberar al mundo de la opresión a la que se encuentra sometido. Me corto el pelo, también, y hay quien dice que me parezco a mi propio hermano pequeño, lo cual es raro. Me hacen gracia los straight edge.
Los méritos son colectivos, la iniciativa es de cada uno, personal e intransferible. De otro modo, el efecto resultante es ajeno y obligado, lo cual no quiere decir en absoluto que sea malo. Tan sólo que es impropio.
El movimiento es bueno, la acción necesaria. Eso lo tengo cada día más claro.
Tengo que empezar a levantarme antes.
Escrito el 4.5.05 por Pequeño Gran Hombre
26.4.05
Tengo tanto que contar y a la vez tan poco que decir.
Tengo tantas cosas que hacer. Tantas ganas de empezar. Tanta fuerza para seguir.
Escrito el 26.4.05 por Pequeño Gran Hombre
19.4.05
La enfermedad embota mis sentidos, es como ver pasar la vida desde dentro de una caja, con poco aire y sin poder moverse.
Hace tiempo que no escribo. Sé que hace tiempo que no escribo y eso mismo ayuda a que no escriba, también. Porque se supone que éste era el año bueno, el impar, el que desharía lo acontecido en 2004, y sigo viendo dolor y lágrimas por todas partes. Me sobra el humor, pero en días como estos en los que sólo puede salvarme una tila de madrugada, todo se cierra y se hace pequeño, y dan ganas de dar un portazo, de mandar a tomar por culo, de hacer lo que uno nunca hace, y consagrarse a las dos o tres cosas que hace feliz a lo largo del día, de toda una vida.
Qué fortuna es tener a alguien a tu lado que te abrace. Qué fortuna ser también esa persona para ella.
Escrito el 19.4.05 por Pequeño Gran Hombre
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